12 de febrero de 2009

25 años para un acceso en condiciones para la Estación de Autobuses... (que podría ser a principios de 2015!)

La estación de autobuses es uno de los nudos de comunicaciones más importantes de la ciudad, y lo seguirá siendo hasta que la nueva intermodal se levante sobre la actual terminal ferroviaria. La llegada de este gran proyecto no es obstáculo para que Política Territorial destine ahora 800.000 euros a la reforma de la estación de autobuses porque, según argumentó ayer el delegado provincial, Alberto González, esta obra será inmediata y la intermodal no tiene fecha.


Política Territorial considera prioritaria la mejora de la accesibilidad en la terminal coruñesa. Y es que cada año pasan por la estación de buses diez millones de viajeros, aunque no siempre lo hacen por las puertas correctas. Las actuales instalaciones tienen el acceso por la calle Caballeros, pero es habitual que los pasajeros se pongan en peligro accediendo al recinto por la salida de los autobuses, en la calle de Pérez Ardá.

Es un problema que se arrastra desde hace 25 años, cuando se levantó, en lo que entonces era un barrio marginal, El Corte Inglés y el centro comercial, convirtiéndolo en una zona de mucho movimiento. Pero, además, estos cambios volvieron obsoleta la orientación del edificio principal de la estación, dado que la salida y entrada de buses habría sido más adecuada desde entonces por Caballeros, y la de peatones, por Pérez Ardá, mucho más transitada. El hasta hace poco edil de Transportes, José Nogueira, declaró ya en enero de 2001, cuando ocupaba Tráfico, que la estación, antaño modélica, “está desfasada”, y la Federación de Asociaciones de Vecinos también pidió en su día mejoras en la infraestructura.

De ahí que la reacción positiva. “Nos parece una mejora de seguridad estupenda. Es un cambio muy sustancial”, comentaron fuentes de la propia estación. Diariamente comprueban cómo los peatones atraviesan la explanada por donde circulan los autobuses a velocidades de treinta a cincuenta kilómetros por hora. Las nuevas escaleras que conectarían con la terminal de autobuses pondrían fin a todo esto, eliminando el riesgo de atropellos.

Sin embargo, a pesar del peligro real, lo cierto es que el número de siniestros es escaso, como lo es también su importancia. El último accidente fatal que se recuerda que tuviera lugar en la explanada de la estación fue hace doce años.
De todos modos, empresas de autobuses como Vázquez aseguran que “es un problema muy grande porque la gente pasa por detrás de los autobuses y los conductores no les ven”. “La gente cruza alegremente”, reconocen desde Cal Pita.

Hasta ahora, las autoridades se enfrentaban al problema limitándose a señalizar la entrada con carteles como el que aún puede leerse en la verja:
“Está prohibido entrar o salir por esta zona. La empresa no se hará responsable de cualquier posible daño personal o material que se produzca por el incumplimiento de esta norma”.

Fuente: La Opinión de A Coruña

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