18 de marzo de 2007

Testimonio de accidentada en el accidente de coche y bus urbano.

Ana Lorenzo redactaba esta crónica para La Voz de Galicia, que nos permitimos reproducir aquí:
"Dos meses de baja, por lo menos. Ése es el resultado del percance que sufrió el pasado miércoles Teresa Rey cuando viajaba en un autobús hacia su casa, aunque el final del trayecto terminó en el hospital, junto con otros siete viajeros. «Yo cogí el bus 1 en el Obelisco, y eran sobre las diez menos veinticinco de la noche. Cuando subí, no iba muy lleno, pero yo hago un recorrido muy largo hasta los Castros, y se fue llenando», recuerda.
El viaje transcurría de lo más tranquilo cuando, en la calle Antonio Noche, a la altura del cementerio de Oza, un vehículo que venía de frente se abrió mucho al dar la curva y se empotró de frente contra el autocar. «Aunque casi todos íbamos sentados, como estábamos cerca de una parada, muchos se habían levantado para bajar. Yo iba al fondo -que nunca voy-, en el lugar donde todos los asientos son seguidos y yo estaba en el del centro, que no tiene donde agarrarse. Vi como el coche venía de frente, pero no me dio tiempo a nada. Como consecuencia del impacto, que fue muy brusco, salí despedida del asiento hasta dos filas más adelante», relata Teresa Rey, que sufrió múltiples contusiones por todo el cuerpo, además de una pequeña fractura en el peroné.
Ella no fue la única que salió mal parada, puesto que muchos viajeros se cayeron al suelo, se golpearon contra los asientos y ventanillas, e incluso hubo alguno que se rompió un diente. Según su recuento: «Había gente inconsciente, una señora a la que le dolía mucho la espalda, y había un matrimonio tirado en el suelo y sangrando. No llegué a ver al conductor, pero le oí cómo llamaba a las ambulancias». Teresa explica que los vehículos medicalizados llegaron bastante rápido, y que primero trasladaron a los dos ocupantes del turismo -O.?G.?F., de 28 años y C.?N.?I., de 23-, que presentaban mayor gravedad. Luego le tocó el turno a ella y a los otros siete viajeros que sufrieron contusiones y heridas.
Teresa Rey tendrá que permanecer tres días sin moverse ni un pelo, pero, aunque lo quisiera hacer, tampoco lo podría. «El pie donde tengo la fractura no lo puedo mover, y tampoco puedo apoyarme en el otro, porque en esa cadera tengo una contusión muy grande». Cinco semanas con escayola, y, si todo va bien, algunas más de rehabilitación, harán que vuelva a caminar otra vez.

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