9 de agosto de 2011

Las paradas de bus de Alfonso Molina, peligrosas y superconflictivas según los buseros (coincidimos).

Ya liberados de la melancolía y el estado alterado de ánimo que nos produjo tener que desengañar a los turistas en el Paseo -por lo del tranvía...-, vamos con un artículo en tono más serio de El Ideal Gallego ;-) [gracias a la mención en La Opinión; si no lo vemos no nos lo creeríamos...]

Según las estadísticas que obran en poder de la Concejalía de Tráfico, algo menos de 150.00 vehículos entran cada día en la ciudad a través de Alfonso Molina. Es entre ese tráfico donde tiene que circular el transporte público municipal. En la cerca de media docena de paradas que existen en la principal vía de entrada y salida se suben cada día cientos de personas, en su mayor parte jóvenes universitarios y todas ellas son definidas por el comité de empresa de Tranvías como “superconflictivas”.

Antonio Puñal, su presidente, afirma que ninguna de ellas es segura: “Estamos hablando de una vía rápida con un tráfico muy intenso, y el bus tiene que recoger a los pasajeros e incorporarse a la circulación”, explica. Es por eso que el problema es más agudo cuanto más cerca se encuentra la parada del enlace con la autopista, aunque toda la zona desde este punto hasta la gasolinera de Elviña puede considerarse un terreno abonado para los accidentes, aunque reconoce que no reciben muchas quejas de los pasajeros que utilizan con más frecuencia las líneas (la 22 y la 24, principalmente) que circulan por esta avenida.
[Nota: también circulan el Especial Universidad y la línea 20]

La parada 279, que se encuentra en dirección entrada a la ciudad frente al campus de Elviña, es, por ese mismo motivo, la que más peligro entraña y, de hecho, ha sido el escenario de colisiones en las que se han visto implicados no sólo transportes municipales, sino también autobuses de línea, que han recibido impactos de vehículos que circulaban a toda velocidad. También fue allí donde, en enero del año pasado, un turismo chocó con otro que había estacionado en la parada y arrasó la marquesina, llevándose por delante a dos jóvenes, que no sufrieron heridas graves.

La por entonces concejala de Transportes, Yoya Neira, se había negado a retirar la parada, alegando que prestaba un servicio muy importante tanto a los estudiantes universitarios como a los residentes de Castro de Elviña.
Puñal coincide en eso: “No se conseguiría nada trasladando las paradas. La única solución que vemos es que se instale una vía de servicio”.

El presidente del comité de empresa matiza que no se trata de construir un carril bus en Alfonso Molina, proyecto que se ha planteado en varias ocasiones, sino más bien de destinar un carril a la circulación más lenta tanto del transporte público como el privado. “La vía central quedaría para la gente que quiere dirigirse directamente al centro de la ciudad”, añade Puñal.

Pero esta sugerencia implicaría la ampliación de Alfonso Molina, y aunque el proyecto existe, no puede decirse lo mismo del calendario. Hace años que el anterior gobierno municipal tenía entre sus objetivos ampliar la principal vía de entrada y salida de la ciudad, pero la falta de fondos, así como las graves molestias que supondrían los trabajos, han frenado su materialización.

El actual responsable de tráfico, Julio Flores, ha heredado el sempiterno problema de circulación de la ciudad. Asegura que no culpa de los problemas de tráfico de la ciudad a una administración en concreto, sino más bien a la falta de coordinación entre ellas pero, al mismo tiempo, reclama al Estado “un mayor impulso de las infraestructuras” para finalizar la Tercera Ronda, que aunque ya lista en sus dos terceras partes, todavía necesita una rotonda que las articule. Una vez completa, permitiría desviar todo el tráfico de la parte norte de la ciudad, lo que sin duda aliviaría a Alfonso Molina. A pesar de ello, Flores todavía considera necesaria la ampliación de esta vía para aligerar la circulación de A Coruña. Mientras estas dos infraestructuras no se completen (lo que solo podría ocurrir a largo plazo), “estamos –en palabras del edil– doblemente estrangulados”.

Tampoco ayuda a solucionar el problema la falta de civismo de los conductores, que los choferes de Tranvías han denunciado a menudo. “La verdad es que no dan preferencia al transporte público como deberían”, afirmó Puñal, que parece tomárselo con bastante calma: “Supongo que es porque todo el mundo tiene cosas que hacer y va con prisa, y sobre todo en una vía rápida”.

Fuente: El Ideal Gallego
Imágenes y montajes: El Blog Busurbano, Google Street View y Bing Maps, La Voz de Galicia.

Hemos tocado anteriormente el tema de las paradas inseguras de Alfonso Molina, a raiz de comentarios del blog Troleros&Buseros, por ejemplo. Ahora llega el momento de la reflexión... de nuevo. Es cierto que el tema no es suprimir las paradas (de hecho, la nº 280, situada en la salida de la autopista a Alfonso Molina, es historia), sino de hacerlas más seguras. La vía de servicio no deja de ser una alternativa interesante. Pero... ¿vamos a tener que esperar a que se produzca una accidente grave de verdad para que se tome en serio esta actuación? Todos deseamos que no.

¿Cuatro carriles en Alfonso Molina?

Por otro lado, a tenor del experimento realizado en Madrid, casi nos atreveríamos a sugerir que se tomase en cuenta la posibilidad de aumentar un carril y disminuir la velocidad de entrada en la ciudad. Es drástico y antipopular (sin doble sentido, de momento), pero es posible que se vaya a hacer más tarde o más temprano... ¿Qué opináis?

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