22 de septiembre de 2008

El mismo trayecto en coche: Semáforos en rojo y señales de ceda, principales estorbos.

El complemento de la crónica anterior de La Voz:

El mismo trayecto en coche particular supone ocho minutos más de tiempo

Autobuses escolares, trabajadores que finalizan la jornada laboral, ciudadanos dispuestos a abandonar la urbe durante el fin de semana. Es el centro de la ciudad, un viernes en hora punta.

Mi punto de partida, la fuente de Cuatro Caminos. El destino, el cementerio de San Amaro. El recorrido atraviesa gran parte de la ciudad. A la altura de la iglesia de los Capuchinos me emparejo con el autobús número 24. A lo lejos la plaza de Galicia, en principio sin tráfico. Ni un solo vehículo con intención de aparcar interrumpe mi recorrido, solo las luces rojas de los semáforos hacen que sea necesario pisar el freno. A la altura de la calle Fontán, el vehículo público de color rojo ha cogido ventaja. Ya está en Rosalía de Castro.

Nos volvemos a encontrar, como si se tratara de la salida de un circuito de formula uno. En Francisco Mariño, a la altura de la plaza de Pontevedra, el autobús realiza la maniobra más conflictiva. El 24 se dispone a atravesar todos los carriles de mi vial para girar noventa grados y situarse en el semáforo que da acceso a Juan Flórez.

Es la una y 53 minutos. Han pasado ocho minutos. Uno más de lo que prevé, el como llegar del punto A al B, de Internet, para todo el recorrido. Es un buscador inteligente, ya que su resultado descrito como la ruta más rápida nos llevaría por la avenida de primo de Rivera y Alférez Provisional.

De nuevo el semáforo nos detiene. En la plaza de Pontevedra me encuentro en el carril del medio. A mi izquierda, otro vehículo. A mi derecha, el autobús número 5. Cuando me decido a enfilar San Andrés, a la altura de Hacienda, se plantea el segundo de los problemas. Si continúo de frente, por el carril en el que estoy situada me introduzco en el carril bus. Solo me queda una opción. Esperar a que alguno de los vehículos de mi izquierda decida cederme el paso para compartir el único vial para coches particulares que transcurre por San Andrés. El autobús no tiene ese dilema, solo debe continuar con su recorrido.

En la misma situación que yo, está la fila de coches que está a mi espalda. Poco a poco van pasando, por lo que llego a ver desde el retrovisor. Los conductores son tan generosos entre sí, como lo son con el transporte público durante el tramo de carril bus. La única diferencia es que aquí lo hacen por generosidad, y en el otro caso siguiendo las normas de tráfico.

Han pasado once minutos y me encuentro en San Andrés. Delante de la iglesia castrense, cedo el paso a una comitiva de motos que circulan por el vial preferente. Ahora sí, en fila india circulamos hacia Panaderas.

Un vehículo aparcado en la parada del autobús detiene nuestra ruta, ya que obliga al autobús número 5 que llevamos delante a realizar una frenada inesperada. De nuevo, hay que pisar el freno. Esta vez el estrechamiento de la calle Panaderas a la altura de la Casa del Cura hace que sea imposible que dos autobuses, el 5 en sentido subida y el 11 en sentido bajada, circulen al mismo tiempo. El 5 cede el paso al 11. Segundos después de que el autocar número 5 retomara la marcha, la vuelve a interrumpir. Esta vez peatones cruzando en un paso de cebra a la altura del nuevo centro comercial de Papagayo. Apenas cincuenta metros más arriba, un segundo paso de cebra. Se repite la acción.

Me dirijo a la calle San Juan, pero un hombre de avanzada edad se adentra en la calzada. Quiere cruzar por el paso de cebra que está dividido, a la altura de la plaza de España, por el cebreado que en estos momentos ocupa un camión de bombonas de butano.

Ni coches mal aparcados, ni con intención de hacerlo, al menos en esta comprobación. Solo las luces rojas de los semáforos se presentan como un inconveniente en esta ruta.

Más sobre la línea 4: Un circuito urbano sin obstáculos para el transporte público .

Crónica de La Voz de Galicia:

Son las doce y cinco. Me subo al autobús número 4 al final de Juan Flórez.

Nada más comenzar el recorrido, el vehículo de uso público cede el paso a un Peugeot 206 que intenta girar a la derecha, a la altura de Ramón de la Sagra, a pesar de que el autocar circula por una vía preferente. Probablemente para evitar un accidente, ya que desde la puesta en funcionamiento del vial se han registrado varios de este tipo.

El bus enfila Federico Tapia. Ni un solo obstáculo. En apenas unos segundos realiza la siguiente parada en la plaza de Vigo. Suben más viajeros. De nuevo en marcha y cogiendo velocidad. Solo el semáforo que regula el cruce con la calle Fontán nos obliga parar.

Son las doce y siete. De nuevo nada interrumpe la circulación hasta que un peatón cruzando la calzada a la altura de la calle Betanzos hace que el conductor tenga que reducir la marcha.

«Hoy dice el periódico que va a reducir la frecuencia del cuatro», le comenta una pasajera a otra, durante la parada de la plaza de Galicia. «No me extraña, mira como va de lleno», le responde su amiga.

En Francisco Mariño a la altura del principio de Juan Flórez, dos vehículos estacionados en las plazas de minusválidos señaladas con pintura amarilla detienen nuestra marcha. Sin embargo, el bus se cuela en el carril de la izquierda aprovechando que no viene ningún vehículo.

Llegamos a la mitad del recorrido. En la plaza de Pontevedra se bajan la mayoría de los pasajeros. Solo han pasado cuatro minutos desde el inicio del viaje. Enfilamos San Andrés. Tres taxis es lo único que el conductor aprecia a través de la luna delantera. La comitiva de taxis abandona el carril preferente en Santa Catalina, girando a la derecha. El bus número 4 para en la farmacia que hace esquina. No se suben ni bajan pasajeros.

Las luces de los semáforos están a favor y hasta San Andrés nuestra trayectoria es propia de un circuito cerrado. Varias manos aprietan a la vez el botón. Se enciende la luz roja. Parada solicitadísima. Es la línea que recorre gran parte del centro de la ciudad, por lo que el flujo de viajeros es denso.

Al llegar a Cordonería, el conductor de la empresa de tranvías se ve obligado a reducir al máximo la velocidad para introducirse en la calle que comunica con Panaderas. No corre demasiado. Un coche mal aparcado en Panaderas entorpece nuestro paso. Aunque no es el lugar exacto, se aprovecha para realizar la parada.

Una pareja de la Policía Local regula el tráfico a la vez que vigila desde la mitad de la carretera la salida del colegio de la Grande de Obra de Atocha. Una de las puertas de acceso al colegio comunica directamente con el carril bus, por lo que se han colocado unas barandillas de aluminio en el límite de ambos.

Se termina la zona del carril bus, nuestro autocar se mezcla con el resto de la circulación en la calle San Juan. El reloj aún no marca las doce y cuarto, y me encuentro en la puerta del cementerio de San Amaro.

Por cierto, no hay asientos libres. Se trata de la principal línea de la ciudad. Muchos ciudadanos apoyan el transporte público. Y además, ahora son conscientes de que ganan tiempo.

A la Tarjeta Chip le queda este año de vida. La Millenium llega para quedarse.

La concejalía de Movilidad e Infraestructuras del Transporte advierte que la actual tarjeta del bonobús dejará de tener validez el 31 de diciembre de 2008. Recuerdan que el Ayuntamiento enviará por correo ordinario a todos los ciudadanos empadronados en A Coruña el contrato para la nueva tarjeta Millennium y, de esta forma, facilitar su implantación. De todas formas, recomiendan a aquellos que quieran adelantar el trámite que se acerquen a las oficinas municipales del Fórum Metropolitano, de la estación de autobuses o del Ayuntamiento. Recuerdan que el dinero del bonobús se traspasará a la tarjeta Millennium.

Fuente: La Voz de Galicia
Imagenes:blog busurbano

21 de septiembre de 2008

El BNG pretende impulsar el metro ligero a través de los presupuestos para 2009

El BNG de A Coruña quiere que los presupuestos del próximo año contemplen la necesidad de elaborar una estrategia de movilidad para la ciudad que pase por impulsar el metro ligero. Esta intención choca con las palabras del concejal de Transporte, quien expresó que no era una prioridad.

La agrupación local del BNG celebró ayer una jornada de trabajo para su militancia de cara a la elaboración de las cuentas municipales para 2009, en la que participó su portavoz y actual teniente de alcalde, Henrique Tello.

Entre las intervenciones de los concejales nacionalistas, una de las cuestiones más destacadas fue la necesidad de definir y elaborar una estrategia de movilidad para la localidad herculina y su área metropolitana.

En este sentido, los debates se centraron en la intención de impulsar, a través de los próximos presupuestos, las distintas alternativas de transporte público, entre las que los nacionalistas incluyeron el metro ligero, además del tren y el autobús.

La intención del Bloque contradice la expresada, esta misma semana, por el concejal de Transporte, del PSOE, José Nogueira, quien explicó que, para el gobierno, local existen “otras prioridades” antes que la creación del tranvía moderno. Aunque el edil comprendió la urgencia que supone para los municipios limítrofes disponer de este sistema de comunicación, apuntó que para A Coruña sería más necesario mejorar, en primer lugar, el transporte actual, fomentar el billete único o implantar el sistema de cercanías.

Para Nogueira, además, la financiación para el proyecto, que situaba en el horizonte de la ciudad, debía ser responsabilidad de la Xunta. Según su opinión, debe ser el gobierno autonómico el que consiga las partidas necesarias por parte de la Unión Europea, “como ocurre en aquellos lugares en los que ya está funcionando”, indicó.

Ese mismo día, la propia formación nacionalista expresaba su opinión al respecto por boca de la diputada provincial, Silvia Seixas, quien reivindicaba que el metros ligero se extendiera a través de toda la comarca.

Con todo, en el encuentro celebrado la pasada jornada, el BNG no sólo hizo alusión a este medio de transporte, sino que habló de facilitar nuevas modalidades, como las bicicletas o las conexiones marítimas, con la finalidad de convertir la ciudad en un espacio “máis acolledor e humanizado”. A través de un comunicado, el partido dejó claro que en las cuentas municipales para 2009 “ten que estar reflectido e recollido este plano estratéxico de mobilidade”.

Fuente: El Ideal Gallego

El 54% de los usuarios, en los buses de la vía preferente.

Las cifras cantan: el 54,74% de los usuarios del transporte público de la ciudad viajan en las nueve líneas de buses que discurren por la nueva vía preferente. Es decir, que de los casi 22 millones de pasajeros anuales que se trasladan en autobús, se están beneficiando de esta medida 11,7 millones. Precisamente estos datos son los que utiliza el gobierno municipal y la Compañía de Tranvías a la hora de defender el recorrido de la nueva vía. «Es algo socialmente justo», explicó el gerente de Tranvías, José Prada.

Además, y según los datos de las últimas semanas, los usuarios de las nueve líneas de buses han notado un importante descenso en el tiempo que pasan a bordo; la reducción oscila entre los 3 y los 15 minutos que han llegado a ganarse algún día. La línea 4 es la que más ha reducido el tiempo del viaje, lo que ha permitido bajar la frecuencia media de la línea de 12 a 9 minutos (posiblemente en breve tiempo será de 8 minutos)

[En este punto es en dónde aventuramos que se va a estropear el sueño..., si no, al tiempo; y ojalá nos equivoquemos].

Fuente: La Voz de Galicia