30 de diciembre de 2011

Los usuarios del bus urbano no despiden al Carril Bus con alborozo; los comerciantes, sí...

Entrar en un comercio es como entrar en casi todos. El alborozo es prácticamente unánime. La retirada del carril bus ha sentado muy bien entre los propietarios de los negocios de San Andrés, Federico Tapia o Rosalía de Castro. Están como si les tocase el Gordo. Igual. Preguntes donde preguntes, en Charel, Photo Copy, Tapicerías Julio, Praliné, Cris Camba, Grana, Perfumerías Bran, Casa Claudio, El armario de Erea, K!dy Froh...

Pero una cosa es preguntar en un comercio y otra muy distinta en una parada de bus. Ahí sí se escuchan voces discordantes, gente a la que no ha gustado nada el cambio. Por mucho que digan en Tranvías y en el Ayuntamiento que las frecuencias se han mantenido, muchos de los que lo utilizan a diario lo niegan. No solo eso. A cualquiera que se le pregunte aprovecha para pedir más buses en determinadas líneas, como la 3-A, la 12-A o el 5, solución con la que coinciden Noemí, Iria y Noelia, usuarias del autobús urbano.

Darse una vuelta por Rosalía de Castro y consultar cómo ha sentado el adiós al carril bus entre los comerciantes es como hacerlo por el despacho de Julio Flores. Todo son alabanzas.
 Hay una frase muy repetida: «Se nota otra alegría en la calle». Así lo ven en Photo Copy o en Praliné, donde están Laura y Susana, que, sin echarle la culpa a la Navidad, aseguran que se ha notado en las ventas. «Ahora nuestros clientes pueden aparcar y comprar en dos minutos», dicen. En Casa Claudio apuntan que vivir sin carril bus «es una maravilla». Igual que en Tapicerías Julio, cuyos clientes se las veían y deseaban para dejar un sofá.

¿Y los clientes? ¿Qué opinan? Pues lo mismo. Belén Pacheco ha vuelto ayer a Calzados Grana después de meses. ¿Por qué? «Porque ahora puedo aparcar». Vemos a Belén tan contenta al volante de su vehículo, porque ya puede ir al centro a comprar zapatos en su coche, y nos alegramos por ella, caramba, claro que sí XD
Es lo bueno de este sistema, que al fin todos podemos bajar en coche y volver a comprar zapatos en el centro! Y en 20 minutos!

Otros que no caben en su gozo son los repartidores. Uno que lleva cerveza asegura que «es mucho más fácil trabajar». Cuenta que antes tenía que dejar el camión antes de las 11 de la mañana en la calle Real y desde ahí empujar el carrito por todo el centro. Ahora da un par de vueltas y suele encontrar un hueco. Esperamos que no sea ese "hueco" de la foto, que correspondería a la parada del bus...

Se intuye la parada... ocupada.

Fuente: La Voz de Galicia,
Imágenes: La Voz de Galicia, El Blog Busurbano

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