28 de mayo de 2009

Rechazo al preacuerdo del lunes por los trabajadores de Tranvías; se hace inminente la huelga

La huelga del transporte urbano vuelve a ser una amenaza muy real después de que los conductores de la Compañía de Tranvías votaran en contra del preacuerdo alcanzado el lunes tras nueve horas de negociaciones. Un total de 72 votos a favor y 75 en contra fue el apretado resultado de estos comicios. Ese margen de tres papeletas podría suponer que el próximo día 1 comience la huelga, que sólo se celebraría los lunes y los viernes durante la primera quincena de junio, pero que luego tendría carácter indefinido. Ahora que los trabajadores se han negado a desistir de sus demandas, UGT considera que son de tal calibre, que la única forma de que la patronal las conceda será a través de una larga huelga para la que están listos.

El comité de empresa se reunió ayer con carácter urgente para decidir qué medidas tomar. Para muchos, la votación ha resultado ser toda una sorpresa y la mayoría ha declinado hacer declaraciones. Es el caso de José Prada, el gerente de la Compañía de Tranvías, que el martes pasado se mostraba convencido de que los trabajadores aceptarían las condiciones tras superar nueve horas de negociaciones el día anterior.

También el presidente del comité de empresa, Miguel Campos, de UGT, tenía esperanzas en que sus compañeros votaran por el preacuerdo, pero no quiso reconocer si había sido inesperado. Quien sí que no se mostró sorprendido fue Ernesto López Rei, secretario comarcal de la Federación de Transportes de la CIG. Este sindicato, que tiene una representación minoritaria en Tranvías, se había declarado desde el principio en contra del documento, por considerar que implicaba renunciar a demasiadas demandas, mientras que UGT, el sindicato mayoritario, lo apoyaba.

“Nós consideramos o resultado positivo. Primeiro, porque é o que decidiu a asamblea, e o que dí a asamblea vai á misa. E segundo, porque gañou a postura que nos defendiamos”, añadió López Rei. El convenio laboral que ofrecía el preacuerdo incluía un incremento salarial de un 4% durante los próximos tres años, mientras que lo que exigían los sindicatos en un principio era más de un 6%. “Estaba lonxe demais das nosas reinvidacións”, insistió el secretario comarcal de la CIG.

A pesar de que la votación supone un grave revés, fuentes cercanas al comité de empresa señalan que no implica que la huelga sea inevitable: “Non é como se a folga estivera convocada para mañá, temos espazo para negociar, se hai vontade”.

Pero ayer todavía reinaba la conmoción entre los conductores de autobús y sus representantes. La perspectiva de que una salida negociada al conflicto estaba al alcance de la mano había calado en el ánimo de todos. Según Ernesto López, la situación de ayer “é normal: tiñamos na cabeza que había acordo, e agora temos que irnos a durmir e despertar con que hai folga”.

Demetrio Choren, secretario de la Federación de Transporte de UGT, se mostró bastante menos optimista al hacer su propia valoración. “Estamos a mércores e non creo que recibamos unha oferta mellor sen estar avocados a unha folga”, se expresó Choren que, aunque recalcó que la asamblea era la que mandaba, no pudo evitar que se trasluciera su decepción: “Para contar os acordos como os que tiñamos en toda España sobran os dedos dunha man”.

Fuente: El Ideal Gallego

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