22 de febrero de 2009

Vecinos marginados por el autobús; el problema de la movilidad.

Los ciudadanos que hasta el pasado 6 de diciembre cogían el bus delante de su casa y que ahora deben caminar durante más de un cuarto de hora hasta una parada para disfrutar del mismo servicio o los que han tenido que cambiar de línea porque la que utilizaban ya no visita su barrio ponen rostro a la polémica desatada por la reordenación del transporte público.

Tanto los perjudicados por los cambios como los que apenas los han notado coinciden al señalar que el Concello ha cometido un error y que la única forma de mejorar el servicio es incrementar el número de líneas -para evitar rodeos en los trayectos- y reducir las frecuencias en las paradas

Enfermos obligados a hacer cansados transbordos para llegar al hospital, jóvenes que tienen que salir de casa con tres cuartos de hora de antelación para visitar a sus amigos y trabajadores obligados a levantarse media hora antes son algunas de las víctimas de la última reordenación de las líneas del autobús municipal.

Un viaje en cada uno de los autobuses cuyos recorridos han sido modificados revela la existencia de usuarios que denuncian una medida que ha deteriorado su calidad de vida y de otros para los que los nuevos trazados no han supuesto demasiados cambios. Más complicado resulta localizar clientes que afirmen abiertamente sentirse beneficiados por las modificaciones.

Algunos residentes de barrios como O Castrillón y Monelos han comprobado cómo los buses que utilizaban todos los días y desde hace años han dejado de detenerse en su parada. Las caminatas hacia otros lugares de paso del transporte público y los siempre molestos transbordos resultan forzosos para aquellos ciudadanos que dependen del autobús para trabajar, para disfrutar de su tiempo libre o para visitar a sus familiares.

Una planchadora que trabaja en Paseo de los Puentes y que reside en la parte alta de O Castrillón cuenta que, desde la reordenación, tiene que bajar hasta la plaza de Ourense para subirse a un autobús que la lleve a las proximidades de su casa. La línea número 12, que tiene una parada más cercana a su lugar de trabajo, no le sirve, pues la obliga a hacer un transbordo en Os Castros durante el que, según cuenta, corre el riesgo de que pasen 30 minutos y de verse obligada con ello a tener que volver a pagar con su tarjeta de usuaria.

Los problemas originados por la reforma de las líneas del transporte público han llegado esta semana al pleno municipal, pero el verdadero debate hay que buscarlo entre las conversaciones que mantienen los usuarios damnificados por la mayor reordenación de los servicios de autobuses de los últimos veinte años.

"Esto es una de las mayores chapuzas del Ayuntamiento. Parece que se han olvidado de la gente de las paradas que se ha quedado sin buses y de los que usábamos las líneas que han desaparecido", manifiesta una usuaria afectada por la desaparición de la línea 12-A y que ahora se ve obligada a subirse a autobuses como el 15, que pasan por su parada habitual únicamente cada 40 minutos.

La eliminación de la línea 12-A ha sido la decisión municipal relacionada con la reordenación que más trastornos ha ocasionado a los usuarios. La presencia de la parada del hospital en el trazado de este extinto servicio provoca que, para los vecinos enfermos o con familiares que requieren atención médica continuada, la reforma haya supuesto algo más que el aburrimiento que generan las esperas y los transbordos.

El testimonio de una mujer cuyo marido es un enfermo crónico y que necesita media hora más para llegar desde su casa en Monelos hasta el hospital sirve para poner rostro a los problemas que las asociaciones de residentes denuncian desde que entró en vigor la reforma. El paseo desde Monelos hasta Os Castros se convierte en "tortura" para aquellos residentes que tienen problemas de movilidad.

Las víctimas ya habían protestado por este tipo de situaciones desde el mismo momento en que conocieron el plan municipal para reorganizar las líneas y antes de que los cambios se convirtiesen en realidad. Los afectados por la desaparición del 12-A, que viajan ahora a bordo de líneas como la 14 y la 15, lamentan que el Gobierno local no haya optado por meditar sobre las consecuencias y dar marcha atrás.

La escasa repercusión que tuvieron las quejas de las distintas asociaciones vecinales transmitidas directamente al Ayuntamiento y a través de los medios de comunicación antes de la entrada en vigor de la reordenación hacen que los usuarios de los autobuses hayan depositado pocas esperanzas en las reuniones que el Ayuntamiento prometió organizar con las asociaciones vecinales para debatir posibles cambios.

Un supuesto descenso de un 11,4% en el número de pasajeros de esta línea desembocó en su desaparición, lo que hace que los damnificados critiquen que el Ayuntamiento haya actuado únicamente movido por intereses económicos o de rentabilidad. El Concello también utiliza las cifras de pasajeros como escudo para protegerse de las protestas de los usuarios de los autobuses que todavía circulan pero que ya no pasan por sus paradas.

Los pasajeros habituales del 12-A, que han tenido que analizar cuidadosamente el plano de las líneas para decidir qué transbordo les causa menos traumas, no son los únicos que han puesto el grito en el cielo por algo que no dudan en calificar como "injusticia" e incluso como "atraco".

Los residentes de Feáns, que conviven en el interior de los autobuses 23 y 23-A con los de Novo Mesoiro, han protagonizado algunas de las situaciones más delirantes y surrealistas provocadas por las deficiencias del transporte público en la ciudad. Los que viven en esta zona, que por la tipología de sus casas y por sus campos se parece más a una aldea que a un barrio urbano, han llegado a tener que bajarse del bus, que en teoría debía dejarlos a escasos metros de sus viviendas, antes de completar el recorrido.

Los pasajeros de estas líneas también tienen que tener cuidado de no perder el bus, pues la frecuencia es de 20 minutos y esta cifra suele alargarse en las horas punta. Los vecinos de Novo Mesoiro, contentos con el recorrido que realizan los autobuses, centran sus exigencias al Gobierno local en la petición de que se reduzca el tiempo que transcurre entre la llegada de un bus y el siguiente o de que, al menos, se cumplan las frecuencias actuales.

Las esperas son aún más largas para los vecinos que cogen la línea en Feáns, barrio que el bus de Novo Mesoiro no visita si el pasaje está completo. Algunos residentes denuncian haber llegado con retraso al trabajo o a una cita después de esperar 40 minutos en la parada.

Una vecina de Uxes, que todos los días camina hasta Feáns para coger el bus, lamenta que la reordenación de las líneas de autobuses sólo haya causado más problemas y no haya incluido un incremento de las frecuencias de los servicios. Una serie de malas experiencias han causado que esta residente intente llegar a la parada con varios minutos de antelación, para evitar a toda costa perder un bus. "Además del tiempo que hay que esperar, el bus suele ir completamente lleno en hora punta", denuncia esta afectada.

El Ayuntamiento reconoció que hay vecinos que han salido perdiendo con los cambios; pero añadió que la situación de otros -una mayoría según el Gobierno local y la compañía de Tranvías- había mejorado. Casi todos los usuarios critican la reforma y los que no lo hacen declaran que no han notado los cambios o que, simplemente, han detectado pequeñas mejoras en el servicio.

Los usuarios de la línea 1 -en la que sólo ha cambiado el sentido en el que circulan los autobuses- aseguran que lo único que ha mejorado con la reforma ha sido la reducción de las frecuencias en cinco minutos. Los pasajeros, sin embargo, detectan que los autobuses viajan llenos a causa de los usuarios afectados por la reforma de otras líneas -como la 12- que deben recurrir ahora a un servicio que antes no utilizaban para moverse por la ciudad.

Fuente: La Opinión de A Coruña

4 comentarios:

  1. Cuando dicen "El Ayuntamiento reconoció que hay vecinos que han salido perdiendo con los cambios; pero añadió que la situación de otros -una mayoría según el Gobierno local y la compañía de Tranvías- había mejorado" MIENTEN Y LO SABEN. Es una vergüenza en plan de DESMOVILIDAD de este ayuntamiento. En todas las ciudades están aumentando los buses, potenciándolos.. menos en esta ciudad. VERGONZOSO.

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  2. He estado "trasteando" con el Google Earth para encontrar una posible solución al 12A y a pesar de que parece bien, lamento mucho reconocer que me ha salido una "nogueirada", pues la idea era llevar esta linea por Lamadosa, bajando y subiendo por el otro extremo toda Manuel Azaña hasta la Ronda de Outeiro, donde enfila directamente hasta la estación.
    Todo esto con 5 turnos (ó lo que es lo mismo, 5 autobuses) para una frecuencia de paso de 16 minutos (recorrido total = 40 minutos ida + 40 vuelta).
    Beneficiarios: Todos los vecinos de Os Rosales, estudiantes del Rafael Dieste y conservatorio, y vecinos de Eirís / Lamadosa (el bus sube por Oleoducto hasta la avenida de dicho nombre, pudiendo dar la vuelta por todo el CHUAC sin problema ninguno).
    Perjudiciados: Monelos - Castrillón (ya que no estoy contando con todo el dossier que había expuesto el año pasado, y que con el cual explicaré los métodos de transbordo detalladamente al actualizar dicho dossier con esta reforma "opinada" del 12A).

    ¡Saludos!

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  3. Quizas te olvidas de que los del Elviña(pablo picasso) salen perjudicados, con la modificación del 12-A, ya que antes teniamos una linea, que nos comunicaba con los Rosales directamente, y ahora no tenemos nada.

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  4. Se mantiene. Al volver hacia Los Rosales, lo hará como hizo siempre, por la segunda fase de Elviña. Eso no variará para nada. Sí el trayecto de ir a los Rosales que se acortará por el tramo de Ronda de Outeiro por el cual no discurre ninguna línea actualmente (entre la rotonda del pavo real y la rotonda de Manuel Azaña).

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