6 de enero de 2018

La Opinión rescata "Anécdotas de viajar en bus urbano"; material para la "Historia Busurbana".

La Historia de la Compañía de Tranvías está salpicadísima de anécdotas. Algunas pertenecen a los tiempos pasados por los que navegó, desde su inicio a principios del pasado siglo XX. Otras corresponden al presente más reciente, a lo cotidiano, al día a día de sus conductores y pasajeros, que son los que con más salero las relatan. Cuánto material hay por ahí suelto y cuántas tentaciones de recopilarlo hemos tenido por temporadas... De momento, como aderezo, La Opinión se brinda a regalarnos a todos un artículo referido a las curiosidades que a algunos os sonarán, otros desconocíais y todos disfrutaremos.
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Ciento quince años de historia en una empresa y que además se dedique a transportar miles de viajeros por una ciudad dan para todo tipo de anécdotas. Desde que en 1903 iniciara su actividad la Compañía de Tranvías se han sucedido situaciones curiosas relacionadas con su labor, que comenzó con tranvías tirados por mulas, lo que obligó a que la plantilla tuviera en su nómina a numerosos veterinarios que se encargaban de velar por la salud de los animales y que eran comparables a los actuales mecánicos de los vehículos de motor, según destaca el director de la compañía, Ignacio Prada.

La huida de la mula

Al igual que hicieron los autobuses hasta hace pocos años, la calle Cordonería era por donde subía entonces el tranvía desde San Andrés hacia Panaderas, con una cuesta cuya pendiente hacía necesario el auxilio de otra mula hasta llegar a la plaza de España. Un día, el trabajador que se encargaba de custodiar y enganchar al animal se despistó al llegar arriba y la mula, acostumbrada a hacer ese camino varias veces al día, se fue sola por la calle Cordonería hasta el cruce con la calle Fita, donde se la dejaba amarrada, por lo que se la conocía en aquella época como "la cuesta de la Mula".


La etapa belga de Tranvías. 

Las mulas fueron la tracción de los tranvías hasta 1913, cuando se electrificó la línea, una etapa que supuso una crisis en la empresa, según destaca Prada, ya que inicialmente se pensaba que solo habría que instalar el sistema eléctrico, pero resultó que los raíles no aguantaban el peso de los nuevos vagones y hubo que sustituirlos en toda la ciudad. Los propietarios sufrieron un quebranto que les obligó a vender la sociedad a un grupo belga, que solo permaneció al frente dos años y fue el único periodo en el que la empresa no estuvo en manos de coruñeses. Fue después cuando la familia Barrié se hizo con el control y creció de forma notable el número de viajeros, ya que el tranvía eléctrico era mucho más rápido y económico.

Sada, más cerca. 

Más tarde, en 1925 se tendió la vía hasta Sada ante la demanda popular de una conexión con esa localidad, que ya entonces tenía gran atractivo turístico. El servicio funcionó con gran rentabilidad hasta 1935, año en el que decayó "porque le salió un competidor mucho más rápido, más barato y más rentable que eran los autobuses", según explica Prada.


Un autobús de dos pisos en A Coruña.

El ahora presidente de la Compañía de Tranvías, José Prada, recuerda cuando a mediados de los años setenta llegaron a la ciudad miembros de una asociación británica de aficionados a los trolebuses de la London Transport, cuyos viejos vehículos habían sido vendidos por todo el mundo. Tenían su propio museo y editaban una publicación en la que detallaban por dónde estaban repartidos aquellos trolebuses, entre ellos los de A Coruña. Incluso se trajeron un autobús de dos pisos al que fotografiaron junto a un trolebús azul de la empresa coruñesa e hicieron una filmación en Super 8 en la que mostraban las evoluciones de los vehículos por la ciudad.


Ante la insistencia en manejar uno de los "troles" coruñeses, el entonces responsable de la compañía, Isaac Prada, les dejó hacer un breve recorrido en el entorno de las cocheras, en aquel momento alejadas del casco urbano, y sin viajeros, lo que emocionó sobremanera a aquellos locos por los trolebuses. Su excitación fue tan grande que no dudaron en telefonear a otros miembros de la asociación que se hallaban en Pontevedra para conocer la línea hasta Marín, y estos se presentaron en A Coruña al poco tiempo para implorar a Prada que también les dejara ponerse al volante, aunque el presidente se mostró inflexible.

Los olvidos a bordo. 

José Prada destaca que los viajeros del transporte público coruñés se olvidan todo tipo de objetos en los autobuses, hasta el punto de que la empresa dispone de un protocolo de actuación para estos casos. 
"La gente se enfada porque perdió la cartera y no la encontramos, pero es que pasan miles de personas al día"
...explica su hijo Ignacio, mientras que José recuerda el caso del hombre que se olvidó una cesta de navidad el día de Nochebuena y poco antes de la cena llamó para ver si la habían encontrado, como efectivamente había sucedido.

Viajeros al bus... gratis. 

También recuerda José Prada que un conductor llevó al hospital en su autobús a una persona que había resultado herida en un accidente que no tenía que ver con la compañía, así como otros empleados han dejado subir sin pagar a viajeros que no tenían cambio, pese a que deben abonar ellos el billete, aspecto que muchos usuarios desconocen.

Bombas de palenque para abrir líneas.

La llegada del autobús a Bens, Nostián, Mesoiro y Feáns "fue un acontecimiento, con gaiteros, bombas de palenque, empanadas", asegura el presidente de la Compañía de Tranvías, quien destaca que esas líneas "no eran ni son rentables, ya que entonces solo había diez viajeros al día", aunque ahora en Novo Mesoiro se reclaman más servicios.

Ignacio Prada pone de relieve que algunos de esos núcleos "estaban abocados a desaparecer, como Bens, donde a sus vecinos les habían indemnizado para que se fueran tras la construcción de la refinería", pero la llegada del bus contribuyó a que se quedaran y que algunos de ellos incluso crecieran.


Otras referencias históricas en el Blog busurbano:
Exposición histórica: "Centenario del Tranvía eléctrico en A Coruña" [Noviembre 2013]

[Consultad la categoría Historia Busurbana]
Fuente: 
La Opinión de A Coruña, 06-01-2018, José Manuel Gutiérrez

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