25 de enero de 2015

Paga siempre el bus con céntimos como venganza porque el juez no le dio la razón en su atropello por un Vitrasa.

No sabemos cómo catalogar esta "iniciativa" de protesta. Nos ha dejado un poco desorientados esta noticia... Si aún sirviese para algo, pero es que encima le da más trabajo a a ella y al conductor que le toque. Opinamos que su "venganza" está mal orientada, pero en fin..., no es una guerra que hayamos vivido, con lo cual, allá cada uno... Encima hay "desencuentros" entre las versiones del suceso (en lo cual tampoco nos vamos a pronunciar). Aún así, vamos a reseñarla para que, por el bien de la salud de todos, no se vuelva a repetir ningún accidente así.

Una viguesa que utiliza con frecuencia el autobús paga siempre el precio del trayecto con monedas de un céntimo. Cuando Mirian Lorenzo Fernández entra en el Vitrasa ya tiene las 136 monedas preparadas para entregárselas al conductor, mientras guarda otras tantas para el viaje de vuelta. Es su particular forma de protestar después de que en agosto del 2010 un autobús de transporte público se la llevara por delante en la calle Urzaiz, denunciara a la concesionaria y el juez no le diera la razón.

Mirian estuvo a punto de fallecer en aquel siniestro. De hecho, minutos después del golpe la dieron por muerta y, según afirma, la llegaron a tapar con una sábana. Su ángel de la guarda fue un médico del Hospital Xeral que pasaba por allí y descubrió que aún tenía pulso y ordenó que la trasladaran urgentemente en una ambulancia.

Esta mujer de 41 años demandó a la concesionaria al considerar que el conductor actuó de manera negligente. Afirma que el vehículo no respetó la distancia de seguridad.

Según su versión, se encontraba parada en la acera y se asomó a la vía para ver si llegaba un taxi. Fue entonces cuando el autobús se la llevó por delante, lanzándola por el aire a unos 13 metros de distancia.

Sin embargo, perdió el juicio. La sentencia la considera «culpable» del accidente. El juez no la creyó porque testigos declararon durante la vista oral que la vieron cruzar a la carretera desde fuera de un paso de peatones y con el semáforo en rojo. Mirian insiste en que las cosas sucedieron de otra manera, y por eso ha recurrido la sentencia.

A base de mucho esfuerzo y empeño personal, pudo recuperar el estado físico que tenía antes del accidente y volver a jugar al tenis. Recobró la forma, a pesar de que un médico le dijo que se iba a quedar coja y que jamás podría volver a hacer deporte. Todas las semanas realiza los entrenamientos con la raqueta en Samil y para desplazarse hasta allí no le queda más remedio que hacer uso del transporte público.

«Ahora utilizo el autobús, porque gracias a Vitrasa ni tengo coche, ni tengo nada»

Para que conste su malestar siempre paga los billetes con monedas de un céntimo. No todos los conductores se toman este gesto de la misma manera.
ç«Hay algunos que son encantadores y se toman su tiempo y a otros les da tiempo para soltar algún taco mientras cuentan las monedas»

Un accidente de tráfico interrumpió durante dos años y medio la vida de Mirian Lorenzo.
Por eso ahora no le importa que los conductores de Vitrasa tengan que dedicar unos minutos para contar las 136 monedas que les entrega cada vez que necesita coger un autobús.

Fuente e imagen: La Voz de Galicia

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