27 de enero de 2015

El uso del bus urbano en las ciudades en 2014, en niveles del 2007. Y los taxis, en situación delicada...

Los datos de personas que viajan en transporte urbano regular general que maneja el Instituto Galego de Estatística marcan el 2005 como una cumbre que durante el siguiente decenio se ha mantenido muy lejos. Los buses urbanos gallegos registraron aquel año cerca de 74 millones de viajes, que descendieron a 65 en el 2006 y a casi 61 en el 2007. Y (millón arriba, millón abajo) así hasta hoy. A falta de los datos del último trimestre en algunas ciudades, todo apunta a que el 2014 ofrecerá una cifra ligeramente por encima de los 60 millones de usuarios.
Cada ciudad afronta situaciones distintas para poder mejorar estos números:

A Coruña > El carril bus virtual 

El gran debate sobre el transporte público en A Coruña ha girado en los últimos años en torno a la decisión del ejecutivo municipal, del PP, de suprimir el carril bus instalado por el anterior gobierno PSOE-BNG. Los conservadores lo han sustituido por un sistema de videovigilancia para perseguir la doble fila -para evitar que obstaculice el paso de los vehículos de transporte público- que solo se ha instalado en unas pocas calles, aunque, insisten desde el Ayuntamiento, "con resultados satisfactorios".

Por otra parte, este año se dará el primer paso para metropolitanizar el transporte urbano coruñés, ya que la concesionaria, la Compañía de Tranvías, extenderá una línea hasta Meicende, en el vecino municipio de Arteixo.

Siguen pendientes otras medidas prometidas por los populares, como la implantación de una tarifa plana para los viajeros, que posiblemente quedarán para los próximos mandatos municipales.

Por su parte, Javier Contreras cifra en «algo más de 20 millones» los pasajeros que viajan cada año en los buses de Tranvías, pero afirma que hay «importantes perspectivas de crecimiento de viajeros en los próximos años», a medida que continúe la apuesta por el transporte colectivo y la «movilidad sostenible».

Lugo > Nueva concesión

El servicio de transporte público urbano lo tuvo adjudicado en la capital lucense durante 50 años la empresa Autobuses Urbanos de Lugo. La concesión finalizó en mayo del año pasado, y lo atiende provisionalmente. El Concello tramita en estos momentos la nueva adjudicación, para la que ya fueron presentadas las correspondientes ofertas. Desde la apertura del Hospital Universitario Lucus Augusti, ha recobrado parte de los usuarios que había perdido en los años anteriores. Con la nueva concesión llegará el momento de la profunda reforma que precisa este servicio. El plan de movilidad encargado por el Concello, aún no aplicado, recomienda cambios muy sustanciales tanto en el número de líneas como en los recorridos.

Los buses urbanos son de los más baratos de España. Justamente lo contrario que ocurre con los taxis, que están en la parte alta de la tabla.

Ourense > Los parados relanzan el servicio

El autobús urbano llevaba en Ourense un par de años con pérdidas de viajeros. Esa tendencia se modificó en el 2014. El motivo no fue otro que la puesta en marcha a mediados de año de una iniciativa municipal para que los desempleados censados en Ourense pudiesen viajar gratis. Desde entonces ya se han dado de alta cerca de cuatro mil parados que realizaron 360.000 viajes.

Al margen de esta iniciativa, el 2015 está marcado por la incertidumbre. En mayo, justo en pleno proceso electoral, finaliza la concesión de diez años y desde la empresa afirman que es improbable que ejecuten la prórroga de cinco años que contempla el contrato. Entre las quejas más habituales a la concesionaria están las zonas de sombra en el perímetro rural ourensano.

Los taxistas, por su parte, no ven la luz al final del túnel y en el 2015 hasta renunciaron a subir las tarifas.

Pontevedra > Sin bus urbano 

El caso de Pontevedra es diferente al del resto de las ciudades gallegas. Varias líneas de bus pasan por las calles pontevedresas, pero se trata de concesiones de la Xunta que gestionan diferentes empresas, que no prestan servicio exclusivamente al casco urbano y que nada tienen que ver con una red organizada de transporte. La creación de una es una cuestión que se ha planteado en algún momento, pero que, por diferentes motivos, nunca ha llegado a cuajar.

Por su parte, el sector del taxi está en horas bajas. Espera que a lo largo de este trimestre Concello y Xunta den el visto bueno a un incremento del 2 % en las tarifas, el primero en varios años, que permita paliar el descenso de ingresos asociado al del número de usuarios. La asociación que agrupa a los profesionales se lamenta de que algunos taxistas hayan tenido que renunciar temporalmente a la licencia a la espera de tiempos mejores.

Vigo > Sin servicio metropolitano. 

En Vigo la asignatura pendiente es el transporte metropolitano: las discrepancias entre Concello y Xunta dejarán a los vigueses fuera del proyecto, que se pondrá en marcha próximamente en el resto de municipios del área. El transporte público corre a cargo de Vitrasa, que recibe del Ayuntamiento 12 millones al año. La parte positiva es el buen estado de los autobuses con plataforma para personas con discapacidad, mientras que la negativa tiene que ver con la frecuencia. El trayecto excesivamente largo de algunas líneas hace que acumulen retrasos y que resten operatividad, lo que incide en una caída de pasajeros.

El más de medio millar de taxis que recorren las calles de la ciudad son considerados suficientes por usuarios y el propio sector, que ha procurado modernizarse para intentar captar más viajeros.

Santiago > Caída continua

En Santiago, el transporte público urbano sigue perdiendo usuarios. En el 2014 encadenó su sexta bajada consecutiva, al ceder un 1,93 % de su pasaje, si bien todavía se mantiene por encima de los siete millones. En total, los 52 vehículos que el servicio tiene operativos movieron a 7.161.108 pasajeros en sus 26 líneas. La tendencia no remite ni con la congelación tarifaria, que se mantiene desde el 2010 para el billete y el bono ordinario (y desde antes para los demás), ni con las modificaciones en la red introducidas en el 2012. Tampoco con la instalación en los últimos años de postes informativos sobre los tiempos de espera, una mejora esta que todavía no alcanza a muchas paradas, aunque su ampliación es uno de los objetivos a corto plazo de la empresa municipal de transporte, así como la puesta en marcha de una aplicación para móviles que ofrecerá información en tiempo real. El Ayuntamiento sostiene que en cuanto a la evolución del pasaje, Santiago no es ajena a la situación que se registra en el resto de España y que en buena medida achaca a la crisis económica.

Ferrol> La ciudad con menos presupuesto 

Ferrol es la ciudad gallega que menos presupuesto público dedica al transporte de viajeros. El Concello destinará este año 280.000 euros al Plan de Transporte Metropolitano, lo mismo que en el ejercicio pasado. La participación en ese plan autonómico permite que el precio del billete sencillo -1,50 euros por trayecto, el más alto de Galicia en esta modalidad- se reduzca a 0,85, transbordos incluidos, si el viaje se abona con la tarjeta, como hacen el 80 % de los usuarios. Pero el mayor problema es la escasez de servicios y frecuencias, no adaptadas a la demanda. Y la supresión progresiva de conexiones como la que existía entre Ferrol Vello y los hospitales. O que ninguna línea urbana llegue a uno de ellos, el Naval.

El taxi tampoco vive su mejor época en la ciudad. Aunque no ha subido el número de profesionales que se reparten el pastel, desde el sector admiten que son demasiados. Porque la caída poblacional hasta los 70.000 vecinos ha descuadrado la ratio de taxis por habitantes, excesiva en la actualidad.

El sector del Taxi

Estos experimentan una pronunciada caída en el volumen de usuarios. Las asociaciones de taxistas hablan de descensos que rondan, por ejemplo, el 30 % en Ourense y Vigo, el 40 % en Lugo o el 50 % en Pontevedra y Ferrol. Esta tendencia no se refleja siempre en el número de licencias. Según la serie del Instituto Nacional de Estadística sobre el sector, se ha mantenido invariable en municipios como Lugo (69) y Ourense (106) desde 1994, y en otros, como A Coruña, incluso ha aumentado en el mismo período (de 504 a 522), mientras que en Pontevedra ha menguado (de 97 a 90).

Fuente: La Voz de Galicia 
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