14 de marzo de 2014

Editorial de La Opinión de A Coruña: "Por un Plan de #Movilidad Transparente, Riguroso y Factible".

En esta semana pasada (y anteriores) el tema que flota en el ambiente y sobre el que estamos pendientes (aunque veáis que no publicamos, a la espera de mayor "concreción" en la materia, teóricamente comprometida para este fin de semana) es la Movilidad y el famoso "PPMUS". Recuperamos el editorial que leíamos en la prensa local, con la esperanza de que sea un llamamiento al raciocinio y el encaminamiento a hechos en positivo y acorde con metas comunes. Ejerce un poco de "resumen" -el mismo que en su momento plasmaremos en el blog busurbano-, con lo cual, si no estáis al tanto, ya os sirve como composición de lugar.
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El Gobierno local de A Coruña ha presentado un Plan de Movilidad Urbana Sostenible que pretende ser la herramienta que haga frente en la próxima década a uno de los principales retos para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

La propuesta del Ejecutivo coruñés agrupa una serie de iniciativas que persiguen sobre el papel alcanzar cuatro objetivos prioritarios:
  • > elevar la eficacia del transporte público,
  • > limitar el uso del coche privado,
  • > facilitar el aparcamiento 
  • > y potenciar la prioridad de los peatones.
Devolver la soberanía urbana a los viandantes fue precisamente el concepto central que el alcalde, Carlos Negreira, usó a modo de eslogan en la presentación de este plan de movilidad, que, asegura, permitirá recuperar en los próximos diez años una "ciudad de las personas".

El Ayuntamiento confía en que este plan logrará que en una década circulen 10.000 coches menos por la ciudad y que el número de desplazamientos en vehículos privados se reduzcan en 36.000.

Este descenso del transporte privado se complementaría con un notable aumento del número de viajes del transporte público urbano e interurbano, que elevarían las actuales estadísticas en 51.000 y 34.000 respectivamente, para confluir en esa ciudad más humanizada que preconiza el alcalde.

No cabe duda de que un plan que ordene y mejore la capacidad de movilidad de los ciudadanos es una de las necesidades prioritarias de A Coruña, que padece cotidianamente situaciones rayanas en el caos en este aspecto.
Una ciudad atascada no solo es insufrible, sino también ineficiente, lo que supone un gran obstáculo para su progreso.
Cabe pensar que la mayoría de los ciudadanos están de acuerdo con las líneas generales de estas pretensiones municipales.

Pero aquí comienzan, precisamente, los interrogantes sobre la conveniencia de esta propuesta como herramienta idónea para lograr los objetivos perseguidos. Porque...
el contenido del plan hecho público hasta ahora por el equipo de gobierno coruñés se queda justamente en eso, en unas inconcretas líneas generales con muchas lagunas.

El documento abarca en su conjunto unas 800 páginas, pero la Alcaldía ha dado a conocer solo una escueta síntesis de apenas una veintena de folios que se limitan a esbozar posibles soluciones, sin bajar al detalle de su funcionamiento. Todas las preguntas dirigidas al Gobierno local sobre una concreción de cómo se lograrían los objetivos marcados, cosecharon hasta ahora un evasivo "ya lo estudiaremos".

La estrategia del plan cuenta con significativas ausencias en temas tan importantes como
>> el tren de cercanías, 
>> el tranvía 
>> o el metro ligero;
cuestiones aparcadas por la crisis económica pero que deben tener una proyección a diez años en la configuración de una A Coruña pujante, así como el transporte marítimo.

En casos tan significativos como la siempre pendiente peatonalización del casco histórico de la ciudad, la realidad parece contradecir el mensaje de esa "ciudad para las personas" lanzado por el alcalde en la presentación del plan de movilidad.

Prueba de ello es que los comerciantes y vecinos de la Ciudad Vieja manifestaron públicamente su rechazo a la reducción gradual de coches contemplada en el plan y exigen al Ayuntamiento que prohíba aparcar en el casco antiguo.

La peatonalización de los cascos históricos es un proceso de dignificación y atracción urbana que comenzó en las ciudades europeas a mediados del pasado siglo y que se afrontó en la mayoría de las ciudades españolas en las últimas décadas. En A Coruña sigue siendo una asignatura pendiente, hasta el punto de que, incomprensiblemente, es la única ciudad gallega que no la ha acometido todavía.

La conexión de los transportes urbano y metropolitano figura con buen tino en el proyecto como una de las áreas prioritarias y fija en dos años mejorar en esos enlaces. Sin embargo, no hay mención alguna al principal contencioso planteado en estos momentos al respecto por la reclamación de los concellos del Consorcio para que los autobuses metropolitanos lleguen al centro de la ciudad. El documento se limita a anunciar un sistema de calidad para mejorar la eficacia, la frecuencia y las conexiones del transporte público sin dar la menor pista de cómo se conseguirá.

Una iniciativa tan ambiciosa como debe ser un plan que pretenda dar las claves de cómo resolver los problemas de transporte y movilidad en el área coruñesa en la próxima década no puede quedarse en una mera declaración de buenas intenciones plasmada en unos pocos folios.

El Gobierno local debe hacer público cuanto antes el contenido completo del documento y abrir un debate con expertos y colectivos ciudadanos, sociales y empresariales para que ese plan imprescindible sea realmente una rigurosa herramienta de planificación de una ciudad mejor para convivir y prosperar.
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