Lo cierto es que el bus acoge historias de todo tipo. Hoy, sin ir más lejos, en Puerta Real, un chaval sentado dentro del bus, con su uniforme de colegio, estaba siendo víctima del acoso de un grupo de cuatro o cinco, en apariencia más mayores, desde la acera.

Después de que nos íbamos dando cuenta de qué ocurría, algunos pasajeros se interesaron por el acosado, preguntándole si conocía a estos elementos y la razón por la que lo amenazaban con esos gestos.

Y no es exagerar, porque desde dentro del bus, un joven se encaró con el elemento este, ordenándole que lo dejase en paz. Y lo que vimos todos después ya nos dio la magnitud del peligro potencial del flipado que petaba en las lunas:
El muy imbécil se volvió medio loco, pegándose a la puerta del bus y voz en grito retaba al joven que bajase, que saliese del bus. Y a cada cosa que le decían desde dentro (¡"vete a casita, anda!"), el inmundo este más loco se volvía y más gritaba, hasta el punto de quitarse la chaqueta que llevaba y arrojarla al suelo, como preparándose para repartir puñetazos a quien fuese. Un animal rabioso fuera de sí... ¿Nos jugamos algo a que es el típico que lleva navaja?
Inaudito.
¿Qué hacer?
Desde luego los que íbamos dentro nos quedamos estupefactos con el ganster de niño grande este. Qué par de refinadas bofetadas de canto bien dadas se merecía que le diesen!
¿Qué hacer?, seguíamos pensando todos...

Lo que es inadmisible es que existan elementos como este malnacido prepotente gallito de corral, que además se cree el rey de la calle, sin ninguna vigilancia. Conociéndolos...
Algunos ya pensábamos qué se podría hacer.
Y creo que el sentir general era salir al encuentro del churumbel y, aunque cobrando, intentar darle un escarmiento. Pero claro, todo está inventado; se mete uno a defender a alguien, surge el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con un menor de edad y aunque sólo sepa dar la patada de la muerte te deja K.O.;

La policía no hará nada si no se encuentra al gallito dándole probadamente de leches al chaval; y aún así, a los dos días, fuera. Y encima con el miedo de la venganza el pobre... Increíble! Es que teníais que ver la escena...
Dejamos a un lado esta historia busurbana nada agradable, animándoos a denunciar enseguida este tipo de comportamientos dejados de la mano de los padres y de las autoridades, para que lidiemos los demás a costa de jugarnos el pellejo...
Y retomamos el cariz más simpático posible, ya que según Antón Peruleiro, cronista de la actualidad local a escala más peculiar en esa sección de La Opinión de A Coruña -"Si no lo leo..."- nos trae flashes bastante pintorescos de cuando en vez, y uno de ellos es este:
Parece ser que hace unos días alguien se adelantó unas fechas, cuan máquina del tiempo...
Un autobús urbano vacío desea Feliz Navidad a mediados de octubre por las calles de A Coruña. No ponía número ni dirección, tampoco circulaba con pasajeros, pero era, en apariencia, un autobús urbano, con su carrocería roja y su pantallita en el parabrisas. No decía a dónde se dirigía, pero deseaba Feliz Navidad a quienes pudiesen verlo por los Cantones adelante. Hace frío, pero poner ya el árbol y los adornos es exagerar.

De cualquier modo, también os deseamos Felices Fiestas por adelantado!
No sea que decidamos tomarnos vacaciones indefinidas en diciembre...
Fuente: La vida
Imágenes: incognitosos, profESOr de ESO blog, programastvonline, twiter, juanmuñozrdguez blog
Fuente: Antón Peruleiro / La Opinión de A Coruña "Si no lo leo..."
Imágenes:
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