Efectivamente, martes, trece, diez de la mañana. La frágil ancianita viaja en una línea del bus urbano. Se sube un inspector/revisor, y cumpliendo con su labor, solicita los billetes y tarjetas a los viajeros para la comprobación de rutina. En esto, la señora se niega a enseñársela al inspector y se organiza algún tipo de "altercado" que origina la solicitud de presencia del 092.Y se intuye que el cuento acaba con la señora resistiéndose a la autoridad competente y la agresión al agente de policía al tratar de identidicarla. Imaginamos que la señora no llegó a la parada de destino; al menos en el bus.
¿Vale lo de que "en martes, ni te cases ni te embarques... en bus urbano"?
¡¡¡Lo que se acaba sabiendo!!! Gracias a los amigos del blog troleros&buseros, que han estado finos y nos han llevado a enlazar dos circunstancias que no supimos unir.Una, la noticia en sí que acabáis de leer.
Y la otra, este cartelito:

Vaya doble fondo de película de abogados y mafia familiar que existía... y que podréis desentrañar en los comentarios de su post cuya lectura se hace imprescindible y necesaria.
Fuente: La Voz de Galicia y troleros&buseros blog

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