13 de junio de 2008

Loa al buen conductor (de buses urbanos). Reconocimiento al buen "laborare".

Por falta de tiermpo, en ocasiones lo que hacemos en el blog busurbano es transcribir literalmente las noticias que han de recaer en este blog, provenientes mayormente de los medios de información locales. Conste que no es lo que más nos agrada, y por ello, cuando nos lo podemos permitir por tiempo, las editamos, las contamos a la manera busurbana o las reinterpretamos -sin alterar el fondo real de la noticia eso, sí!-.

Acabamos de leer un artículo en el blog amigo del Barrio de Los Rosales que queremos reproducir textualmente aquí, aunque podéis ir al propio blog de Los Rosales y leerlo completo en su espacio de origen.
Es triste ver cómo muchos de los conductores jóvenes de la compañía de Tranvías, la de los buses urbanos, se pasan el día malencarados, enfadados, pensando que los clientes son todos unos desastres, que no dan una, que no se enteran.

He de reconocer que si yo estuviera en su lugar, probablemente estaría igual. En una jornada de trabajo te preguntan cien veces si este es el bus que lleva a Burgos, otras quinientas veces falla el puñetero lector de tarjetas, con ese agradable pitido y con la consiguiente maniobra de profesional del busero que, con ese toque mágico, consigue que fiche. Y no digamos ya el pelear ocho horas con todos esos espabilados que hay mezclados entre el tráfico, que no dejan salir al autobús de su parada, que aparcan en cualquier lado y de cualquier forma, etc.

Lo primero que olvidan estos jóvenes es su profesionalidad y la pagan con el primero que encuentran, muchas veces con los más débiles (recordemos a aquella niña tirada en medio de la noche porque no le cambiaban veinte euros).

Pero al lado de estos chavales está el protagonista de este artículo. Un conductor de los de toda la vida, que aun teniendo que sufrir los mismos inconvenientes que los malencarados jóvenes, es todo un ejemplo para todos, compañeros y usuarios. Ayer tuve el placer de pasarme cerca de una hora en el autobús que conducía este señor (si, tuve que ir al Materno) y daba gusto verlo. Sonreía a todo aquél que subía al bus, por toda la ciudad le buscaban el saludo hombres y mujeres que lo conocían y que ni iban a usar el bus y, además nos alegró los últimos tramos del trayecto con algún sucedido de los que solo un hombre con su experiencia puede transmitir.

Sirva este artículo como homenaje a la actitud correcta en el trabajo y al saber andar por la vida.

 Tomamos prestada la imagen de su protagonista porque el artículo le homenajea a él. Nosotros, por su argumento, nos hacemos eco de esta otra manera. Y nos unimos al buen ánimo y sensatez del artículo del blog de Los Rosales, a cuyos autores enviamos un saludo. Y por supuesto, al conductor de la imagen y a todos los que a él se le asemejen.

Imagen y artículo: Blog del Barrio de Los Rosales

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